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"Es feo el desarraigo"

  Fragmento de Osvaldo Bayer, nota publicada en Página12 en mayo de 2007: " En Rosario se hizo un hermoso homenaje a aquel grande que se llamó Atahualpa Yupanqui. El hombre que en sus canciones trajo todo el dolor de los pueblos originarios de la tierra. Dolor, pero también su profundo lenguaje de la poesía del aire, los soles y el viento. “Las vaquitas son ajenas, las penas son de nosotros.” Así, en la canción la verdad y la protesta profunda y dolida. Parco, hondo. Sabía traducir las palabras de las piedras y el silencio del algarrobo. El dolor sin palabras de la madre kolla cuando partía su hijo para siempre. La ira en los ojos de esos hombre silenciosos cuando venían gobernadores, ministros y uniformados y se les quitaba la tierra de mil años con un papelito firmado por el juez de turno. Todo lo decía don Atahualpa con su guitarra, nunca guardó silencio. Y en las palabras con que, en ese acto, expresé mi admiración por el poeta de los cerros y el silencio recordé algo que la h...

GARDEL, ESE MUCHACHO QUE SE LAS SABE TODAS

De entre toda la insuperable literatura borgiana, siempre vuelvo a solazarme con aquella genial introducción del relato "El atroz redentor Lazarus Morel" que da inicio al libro "Historia universal de la infamia". Para resumir, Borges refiere allí - echando mano a su deslumbrante naturaleza irónica - aquel episodio en el que a principios del siglo XVI, el dominico Bartolomé de las Casas le envía una carta al entonces emperador Carlos V narrándole las penurias de "los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas." Borges, estableciendo parámetros de razonamiento dialéctico, dice allí que "a esa curiosa variación de un filántropo debemos infinitos hechos". Por ejemplo, entre otras cosas que enumera el Maestro, están "los blues de Handy", "los quinientos mil muertos de la Guerra de Secesión", "la estatua del imaginario Falucho" (¡Ja!, qué culeado), "la habanera madre del tango...

DE CUANDO BORGES AMÓ A GARDEL EN MEDELLÍN

"Mi Gardel de cada domingo tomando mate en el patio junto al malvón" incluye hoy no solamente una breve anécdota con el gran maestro Jorge Luis Borges, sino la mención de un poeta colombiano hoy ya casi olvidado: Alejandro Florez Roa, quien lamentablemente vivió muy pocos años, a fines del siglo XIX. Entre los exotismos que exhibe la discografía completa del Morocho, encontramos ni más ni menos que seis obras de origen colombiano, de las que acaso "Rumores" (en origen un bambuco que fue grabado como un tango), sea la más reconocida por los gardelianos. Las otras cinco son: "Mis perros", "El vagabundo", "Mis flores negras", "El brujo" y "Asomate a la ventana". Esta última justamente, sobre versos de Florez. El historiador "paisa" Luciano Londoño López, refiere un hecho muy particular acontecido un 18 de noviembre de 1978, cuando luego de una conferencia brindada por Jorge Luis Borges en la ciudad de Medellín...

GARDEL, GOETHE Y EL SUSTRATO ESENCIAL DEL TANGO

Algo que me quedó por decir ayer, 24 de junio, sobre Gardel (siempre quedan cosas por decir de Gardel) se relaciona con una idea que vengo elaborando de hace algún tiempo a la fecha. "Gardel inventó la manera de cantar el tango", suele decirse en ruedas de amigos, o incluso en ámbitos académicos, Una afirmación que desde ya, jamás me atrevería a desmentir, todo lo contrario. Sin embargo, creo que el Morocho fue mucho más que un inventor de estilos interpretativos (algo que en sí constituiría una enormidad si se tratara de eso solamente). En mi posteo anterior de Facebook mencioné, acaso muy vulgarmente, de qué modo seleccionaba las obras que pasaban por su voz para ser grababas. Por un lado, muchos registros "olvidables" de Gardel no son otra cosa que el resultado de algún favor desinteresado para con alguno de sus amigos, o simplemente para quedar bien con alguien. Por el otro, la mayoría de los tangos que graba desde 1917 hasta principios de la década del ’30, es ...

REQUIEM PARA NOSOTROS MISMOS

Qué difícil. Los compañeros, los amigos, que creen que a uno le brotan así porque sí las palabras, me han pedido que escribiera unas líneas. Qué difícil che… Quisiera decir tanto, y sin embargo no se ni cómo ni por dónde empezar. Pero arranco. Hago como si pensara en voz alta, y no les prometo nada mis queridos hermanos de Utopías. Es que hay golpes en la vida, tan duros, yo no sé, golpes como esta noticia que me clava de trompa en el suelo, otra vez, como un amargo dejá vu de angustia inconcebible. Digo dejá vu, porque esta angustia es la misma que ya otras veces me ha paralizado la lengua, los dedos, la rabia, en fin… Una rabia que debería sublevarme ante el dolor en lugar de reaccionar como un marmota, dejándome mudo, como un abombado que no puede (o que no quiere) creer que es cierta la noticia que le están contando.  No les prometo nada, compañeros. Pero intento reponer mis rodillas en línea, ya de pie sacudirme el aturdimiento, apoyar mi espalda sobre las cuerdas y entonces i...

Odnazhdi (Érase una vez)

“¡Dios mío! ¡Qué triste es nuestra Rusia!” (Aleksandr Sergeievich Pushkin) Q UE MOSCÚ ESTÁ CUBIERTO DE NIEVE Me han dicho que al borde del camino nace un bosque y que acaso más allá del bosque, un río se ha hecho piedra. Yo solamente veo nieve sobre nieve. Ni camino, ni bosque, ni río, ni techos, ni ventanas, ni relojes. Sólo nieve sobre nieve. Un día más sin saber adónde se ha ido el mundo. Moscú, Rubliovsky Kvartal, Febrero de 2009 --------------------------------------------------------------------------------------- P ERROS DE RUBLIOVO Hay que temerle a los perros del bosque de Rubliovo. No son perros. Tampoco lobos. Como decirlo... Tienen cinco patas, un séquito de cuervos blancos y una soledad muy parecida a esos colmillos que les crecen desde el vientre. Hostiles. Casi perros. Casi lobos. ¿Quién puede saber qué cosa son? Comen lo que pueden: una mano, los ojos de la luna, un...

La Mancha

En algún lugar de la soledad de cuyo nombre no quisiera olvidarme, me pidió desesperada y por favor, que de prisa me bajara del infortunado caballo y volviera a ser Quijano. Todo sucedió sin advertir yo, que era ése el preámbulo del fin. Allí donde está escrito de antemano que las cosas, una vez que dejan de ser lo que soñaban ser, mueren. O peor aún, comienzan a envejecer. Alejandro Szwarcman, de "Poemas y otros atajos"

El sainete del Diablo

EL  SAINETE   DEL   DIABLO   (Tango) (Música Franco Luciani/Letra Alejandro Szwarcman) Fisurao', con un vino toraba, en la ochava y armándose un faso murmuraba pa'dentro un fracaso como quien se cuenta a sí mismo un dolor... Me arrimé para ver qué decía aquel flaco tirao' en la vereda y asombrao' me di cuenta que el quía que se confesaba con pena era Dios... No sé cómo entender por más que quiero este  sainete  de malandras y muleros,  al usurero y su oro vil, al chupasangre y al servil, al indecente... que miente y miente. ¡Mirá, no ves, qué flor de gil, qué pobre otario! el que creyó que la verdad está en los diarios. ¡Qué estupidez, cuánta maldad! la Tierra está en liquidación y el hombre en guerra con su propio corazón. De asesino te acusa el que mata. De haragán, el que a otros explota. Al que sabe lo toman de idiota y al burro lo visten de sabio doctor. Si parece Sodoma...

Chuang Tzu en Villa del Parque

Soñé que un golpe de sueño me arrojaba del colectivo a una ventana del Bar Tokio.   En un rincón de aquel ajedrez dispar que dibujaban las baldosas bajo las mesas del boliche, me encontré como un alfil abandonado, gravitando, solo, con la mirada puesta en la farola de la calle Álvarez Jonte. Alguien o algo (acaso lo mismo que me puso allí) me hablaba al oído con las siete voces de las siete cabezas de la Hydra. Yo no entendía bien de qué se trataba, ni qué cosas rumoreaban esos ecos cavernosos, yendo y viniendo, chocándose entre sí, entrelazándose, como si fueran fantasmas cegados por la penumbra. Presuntos nombres de mujer, países y pájaros irreales, seres que jamás había visto, flotaban a mi alrededor con ese vértigo que de un momento a otro se está por desplomar sobre el tiempo incierto. De pronto, la súbita revelación de un acento galaico se mezcló en medio de aquel tumulto sonoro y me interrogó severo. Después de dudarlo apenas, comprendí que su pregunta era un...

Padre

Ese hombre no es más viejo que yo pero ahora es mi padre Una torpe sincronía de Dios un error de cálculo una órbita extraviada del tiempo o del espacio lo puso aquí con su idéntico cansancio de feria su Beethoven ambulante y esa misma mirada de pipa detrás de su bigote y del nimbo de sus lentes Tengo ganas de acercarme besarle la mejilla en puntas de pie y preguntarle ¿Qué hacías papá? No es ésta tu estación ni es éste el vagón de las 18:15 Mamá ya no te espera y nuestra casa ya no existe Pero quisiera yo (al menos por última vez) hundirme en el nido de tus manos y escuchar tu rezongo (al menos por última vez) ¡Cuándo vas a aprender hijo! Todos los símbolos de una vida pueden caber en el trazo familiar de una cara Pero ese hombre no es más viejo que yo y tampoco puede ser mi padre Mi padre murió hace tiempo Alejandro Szwarcman (de "Poemas y otros atajos", año 2013)

Reportaje a Héctor Negro

Allá por agosto de 2006, visité a Héctor Negro. A Héctor lo estaban por distinguir con un reconocimiento en la Academia Nacional del Tango y había llegado hasta su casa de la calle Holmberg porque una revista me había solicitado un reportaje que finalmente, nunca se publicó. La revista tampoco. A pocos días de su partida y revisando viejas notas en archivos y en correos electrónicos, hallé casi providencialmente esta nota. Mientras iba releyéndola, confieso que por un momento perdí la noción de la realidad, casi sintiendo que estaba otra vez con Héctor, conversando en la mesa del Tortoni, escuchando sus anécdotas con asombro. Hay fotos, papeles, borradores y archivos que duermen por mucho tiempo en los cajones o en las computadoras sin saber por qué motivo uno los guarda.  He sentido pues, que algo parecido al destino me dice ahora que finalmente aquel diálogo merece ser publicado, y que muchos estarán interesados en compartirlo.  (Alejandro Szwarcman) Creativo, inquiet...